sábado, 4 de diciembre de 2010

Consenso para aprobar proyecto del Gobierno sobre el fútbol


Pasar de las actuales corporaciones a ser sociedades anónimas haría que los equipos y el balompié tengan un manejo empresarial, según los promotores de la iniciativa.

A LA espera de que se plasme en el proyecto del Gobierno, en su último debate, un consenso logrado hace dos semanas en la iniciativa por la cual se transforman los clubes deportivos en sociedades anónimas, orientado básicamente a los equipos de fútbol, está una propuesta en igual sentido de origen parlamentario. De lo contrario, la segunda de estas iniciativas reactivaría su trámite y podría darse el caso que se aprobaran dos leyes que persiguen el mismo objetivo.

Precisamente, algunas diferencias fundamentales no permitieron que fueran acumulados estos proyectos en un comienzo, como lo establece la Ley 5 en los casos en que dos o más iniciativas se ocupan del mismo tema. En consecuencia, cada uno siguió su camino por diferentes cámaras.

En términos futbolísticos se podría decir que en un lado del campo de juego está la propuesta presentada por el Gobierno (073/10 Cámara acumulado con el proyecto 077/10), mientras que en el otro se encuentra el de origen parlamentario (130/10 Senado), de autoría del representante Simón Gaviria.

En cuanto al trámite se podría decir, nuevamente acudiendo al argot futbolero, que el Gobierno va ganando este partido, 3 goles a 1, pues el proyecto 073 sólo le falta un debate en la plenaria del Senado para convertirse en ley, después de haber avanzado en las comisiones séptimas y plenaria de Cámara; mientras que la iniciativa parlamentaria apenas recibió el miércoles pasado su primer debate en la Comisión Tercera de Senado, a pesar de que la ponencia fue radicada desde el pasado 13 de octubre.

Sin embargo el hecho que el proyecto parlamentario haya arrancado en su trámite justo cuando el gubernamental está a punto de anotar gol (convertirse en ley) sería un claro mensaje al ministro del Interior Germán Vargas y a la plenaria del Senado, que si el proyecto del Ejecutivo no plasma el consenso logrado, la propuesta de Simón Gaviria no esperará en el banco de suplentes y seguirá su trámite, posiblemente en marzo venidero, cuando el Congreso regresa de su receso tras el primer período de la actual legislatura.

Favorecer el consenso

Además de las pocas diferencias, pero sustanciales, que presentan estos proyectos, desde un primer momento se pusieron camisetas de diferente color, a pesar de perseguir el mismo objetivo, tras ser radicados después del 20 de julio pasado.

El proyecto de Gaviria, que recoge el articulado de una propuesta en similar sentido que presentó Mauricio Parodi ante el anterior Parlamento, fue enviado a las Comisiones Terceras al ser considerado un tema societario; mientras que la iniciativa gubernamental fue asignada a las Comisiones Séptimas, visto como un tema deportivo.

Como igualmente de cada iniciativa se radicó ponencia ya no es posible acumularlas en un solo proyecto y además porque van por Comisiones distintas, por lo que el único camino posible es que sigan su trámite o que el autor de una de ellas desista y la retire.

Sin embargo el reciente consenso que lograron los impulsores de los dos proyectos se debe manifestar en que el gubernamental sea el que llegue a convertirse en ley, claro está si recoge las inquietudes de la iniciativa parlamentaria o, de lo contrario, esta última reiniciará su trámite.

Sobre el particular el representante liberal Simón Gaviria dijo que “tenemos que trabajar sobre la base del proyecto de la Comisión VII (Senado y Cámara, iniciativa del Gobierno), yo siento que el punto intermedio que se trabajó con la Federación (Colombiana de Fútbol) por parte del grupo de ponentes se tiene que respetar, y por consiguiente ese proyecto tiene una gran cantidad de virtudes y puede prosperar”.

Gaviria explicó en qué consiste el consenso que se logró en cuanto a tres temas principales, que acercan las dos iniciativas: “Uno es un fortalecimiento más riguroso en materia de control al lavado de activos, el proyecto del Gobierno tenía unos controles supremamente laxos sobre este tema. Dos, respecto a las donaciones, el 95% de los equipos de fútbol colombiano son entidades sin ánimo de lucro, por lo que las donaciones que se hagan a ellas no son una donación, son una inversión. Lo que la Federación pretendía era transformar las entidades sin ánimo de lucro a sociedades anónimas y que la misma gente que controla el fútbol lo siguiese haciendo sin aportar capital fresco. El punto intermedio que se logró es que se les reconozcan las donaciones que han hecho, pero en pie de igualdad que la hinchada y los inversionistas puedan entrar a los equipos”.

El otro punto logrado en este consenso es que se establecen unos requerimientos en materia de capitalización líquida de los equipos, pues hoy en muchos casos tienen más activos intangibles, como el nombre o la ficha que les permite participar en las categoría A y B profesional, que bienes tangibles, como son dinero e inmuebles.

Empero Gaviria advirtió que “si el otro (proyecto del Gobierno) se vuelve laxo en materia de lavado de activos, no se permite que capital fresco entre al fútbol y le nieguen la posibilidad a la hinchada de invertir en los equipos, y vamos a seguir con equipos mal capitalizados, si lo que se construye en Cámara se desbarata en Senado, tendremos que seguir trabajando sobre nuestro proyecto”.

Las donaciones

El Ministro del Interior ha señalado que “nadie podrá transformarse sin pasar por los controles previos al examen del origen de los recursos nuevos o que en su momento fueron aportes a dichas asociaciones. Las nuevas figuras societarias quedarán sometidas al control de la Superintendencia Financiera, porque cotizarán en Bolsa, de la Superintendencia de Sociedades y de Coldeportes”.

Por su parte el representante Simón Gaviria ha dicho que permitir que las donaciones que han hecho los actuales aportantes a los clubes sirvan para adquirir acciones de las futuras sociedades sería perpetuar su manejo de los equipos y que por esa vía se lavaran dineros ilícitos que durante años han entrado al fútbol.

Sin embargo en el marco del consenso alcanzado Gaviria explicó que “nos fuimos por el punto intermedio, es decir las donaciones se reconocen, por ejemplo pongámosle un valor de $100, y se hace una oferta pública obligatoria, donde los hinchas pueden comprar acciones de su equipo, los inversionistas también pueden hacerlo, en pie de igualdad a las donaciones del pasado. Entonces si las donaciones del pasado eran $100 y consiguen $100 más, los nuevos se quedan con la mitad. Si consiguen $400 más, los nuevos sumarían un total de $500 y se quedarían con el 80%”.

Sin embargo el Parlamentario aclaró que si el donante no es capaz de comprobar el origen lícito de esas donaciones, no serán reconocidas en la nueva sociedad.