martes, 16 de noviembre de 2010

Ley de sociedades en el fútbol se juega en plenaria de Cámara


Diferencias irreconciliables no permitieron que se acumularan la iniciativa gubernamental y la parlamentaria en el mismo sentido

EN MEDIO de una fuerte polémica hoy la plenaria de la Cámara tiene en el orden del día darle segundo debate al proyecto gubernamental (073 de 2010 Cámara, acumulado con el proyecto de Ley No. 077 de 2010 Cámara) por medio del cual los clubes con deportistas profesionales se convierten en sociedades anónimas, orientado básicamente a los equipos de fútbol.

La discusión está en que esta iniciativa prevé que los actuales aportes que tienen los socios en los clubes se pueden convertir en acciones en las nuevas sociedades; sin embargo el representante Simón Gaviria señala que por esta vía algunos podrían aprovecharse para legalizar dineros del narcotráfico que desde 1985 han ingresado para apoyar los equipos.

El Representante liberal considera que de esta forma las personas que hoy controlan el fútbol mantendrían el poder de los mismos, convertidos en sociedades anónimas.

En canchas opuestas

La solución a la aguda crisis económica y a nivel de la estructura de los equipos que vive el fútbol colombiano desde hace varios años estaría en que los clubes, hoy organizados como asociaciones y corporaciones sin ánimo de lucro, se conviertan en sociedades anónimas, como opera en varios países del mundo. De esta forma se democratizaría la propiedad de los clubes, podrían ingresar dineros de inversionistas pero, a la vez, se promete que el Estado tendría más control sobre los manejos financieros de estas entidades deportivas.

Seis proyectos en este sentido hundidos registra la historia del Congreso; no obstante en esta legislatura hay una verdadera ofensiva pues además del proyecto del Gobierno cursa otro en Senado (Nº 130 de 2010) de autoría del representante Simón Gaviria.

Esta iniciativa ya cuenta pon ponencia positiva para primer debate en la Comisión Tercera de Senado, por parte de los senadores Camilo Sánchez y Manuel Mazenet Corrales.

Sin embargo desde un primer momento el proyecto parlamentario y el gubernamental han estado de un lado y otro de la cancha, a pesar de que el objetivo es el mismo: que los 36 equipos de fútbol profesional, contados en la categoría A y la B, se conviertan en sociedades anónimas.

Las diferencias no son tantas pero sí profundas, por lo que no fue posible que estos proyectos hayan sido acumulados.

En primer lugar el proyecto de Gaviria le entrega la competencia del control contable de los clubes a la Superintendencia Financiera, mientras que el proyecto gubernamental le da también cabida en este tema a Coldeportes.

En segundo lugar, el proyecto de Gaviria no establece un tope en el límite de acciones que puede poseer un socio, mientras que la iniciativa del Gobierno lo fija en un 20 por ciento.
En tanto que los proyectos sí coinciden en que las actuales asociaciones y corporaciones deportivas se conviertan en sociedades anónimas, más después que la ponencia para segundo debate del proyecto gubernamental hace obligatorio este paso, pues la iniciativa original del Ejecutivo la presentaba como opcional.

Sin embargo el reconocimiento que hace el proyecto gubernamental a los aportes que tienen los socios en los actuales clubes para que se conviertan en acciones en las nuevas sociedades parece ser una diferencia irreconciliable. Simplemente Gaviria quiere que estas sociedades arranquen cero kilómetros en materia de financiación, cerrando los resquicios para que no se cuele uno que otro dinero de dudosa procedencia.

Sobre este particular, la semana anterior el ministro Vargas Lleras señaló que “los ponentes acordaron que presentarán una ponencia donde los que quieran transformarse tendrá que ser hacia una sociedad anónima. Si el propósito del proyecto es que los clubes deportivos se democraticen, se capitalicen y sean mucho más transparentes por los controles a los que tienen que estar sometidos, sería inconveniente dejar el sistema mixto, es decir, unos en cooperativas y otros en asociaciones, ya que muy pocos se transformarían en sociedad anónima”.

Añadió que el proyecto del Gobierno prevé un examen muy riguroso a los recursos y dineros que hacen parte de los equipos, para controlar su procedencia.

“Nadie podrá transformarse sin pasar por los controles previos al examen del origen de los recursos nuevos o que en su momento fueron aportes a dichas asociaciones. Las nuevas figuras societarias quedarán sometidas al control de la Superintendencia Financiera, porque cotizarán en bolsa, de la Superintendencia de Sociedades y de Coldeportes”.

Ponencia plenaria Cámara

De la conversión de los clubes con deportistas profesionales organizados como corporaciones o asociaciones deportivas a sociedades anónimas, o a cooperativas u organismos cooperativos.

Artículo 4°. De la conversión de los clubes profesionales. En ningún caso, la conversión producirá la disolución ni la liquidación de los clubes con deportistas profesionales, por lo que la citada persona jurídica continuará siendo titular de todos sus derechos y a la vez responsable de las obligaciones que venían afectando su patrimonio.

Igualmente la conversión no afectará los contratos, los reconocimientos deportivos, ni los derechos deportivos.

Para realizar la conversión, cada organismo deportivo efectuará el intercambio de aportes en los clubes, por acciones sobre la base de un 75% en proporción al capital aportado inicialmente; entendiéndose esto como el capital inicial mínimo aportado por cada asociado.